Algunas mañanas el desierto almeriense adquiere una profundidad de ensueño, el paisaje se vuelve casi irreal, una bruma violácea lo envuelve todo en un halo onírico hasta donde alcanza el horizonte. Este cuadro es una mezcla de “la granatilla” y el desierto de tabernas, mezclado con mis recuerdos y sentimientos en éstos bellos rincones..

Reproducciones de este cuadro realizadas con granates y arena volcánica (de la granatilla, Nijar) disponibles en los siguientes formatos: